108 – De templos por Shanghai

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Es una constante en el viaje a China, hay que visitar templos. Cuando viajo a cualquier ciudad alguno de sus atractivos siempre es una iglesia, y como no, pues se visita. ¿Qué sucede en China? En vez de iglesias hay templos. Puede que sea por lo diferentes que son a lo que estoy acostumbrado, puede que también haya notado mayor diferencia entre ellos (hay de diferentes religiones) de la que hay entre las iglesias, pero son sin duda son lugares en los que disfruto. Como no, Shanghai, rebosa templos.

Nos decidimos visitar en principio dos de los templos más famosos. El primero el “Templo del buda de Jade” y después el “Templo Jing’an”.

Ubicación de ambos templos

 Al primero llegamos por medio en autobús. En el hostal/hotel pueden indicarte cual es el número de autobús que llega allí y la parada más cercana. Luego como siempre, tienes que ir con el mapa siguiendo las calles para saber cuando bajarte. Esta vez fue más sencillo, ya que muchas de las calles cercanas al templo estaban llenas de puestos donde te vendían incienso. El autobús para solo a unos metros del mismo.

Este templo fue construido en 1882 y es famoso por albergar dos estatuas de Buda realizadas en jade. Dichas estatuas fueron traídas por un monje desde Birmania, y el templo se realizó con donativos para albergar las mismas.

El templo está constituido por varios edificios, los cuales están coronados con estatuas que ahuyentan los malos espíritus.

En uno de ellos pueden encontrarse tres figuras de Buda en madera dorada en un altar central, rodeado de otras diez estatuas doradas a cada lado. Es sin duda un edificio muy cuidado, tanto por las figuras como por la decoración de cintas de seda, velas…

En otro edificio se encuentran los Budas que dan nombre al templo. El primero es un buda recostado. El segundo se encuentra en un piso superior, en una habitación dedicada tan solo a él. Es un Buda sentado de casi dos metros y con incrustaciones de piedras preciosas, aunque por desgracia no está permitido sacar fotos. Ambos Budas están realizados en una sola pieza de jade blanco y el Buda sentado llega a pesar 3 toneladas.

Aparte de sus principales atractivos ya explicados el templo es muy recomendable ya que es un lugar muy frecuentado. Aparte los residentes monjes, muchas de las festividades del calendario Chino se festejan en este templo y en días corrientes también puedes encontrar gente dejando sus peticiones, quemando incienso o realizando ofrendas en los diferentes altares.

La segunda visita del día, el templo Jing’an también se trata de un templo budista. Es considerado el templo más viejo de la ciudad (fue construido en el año 247, durante el periodo de los tres reinos), aunque durante su vida ha cambiado de localización e incluso pasó a ser una fábrica de plásticos. El templo actual data de 1983, lo cual explica su aspecto. Es un templo realizado principalmente en madera, sin pintar, y con elaboradas tallas. Nos tocó verlo con obras de restauración, por lo que algunos de los edificios estaban cerrados y otros cubiertos de andamios, aún así la diferencia de dicho templo con el resto visto hasta entonces era palpable.

Otra de las cosas que destaca es su situación, ya que el templo ha sido prácticamente absorbido por los modernos rascacielos de su alrededor, dando una sensación de mezcla cultural y temporal.

El templo no es muy grande, por lo que lo mejor es darte una vueltecilla tranquila y ver cada detalle.

Ambas dos visitas pueden llevarte alrededor de medio día. Nosotros aprovechamos el resto del día para andar por otras zonas como Nanjing Road o el Pugong (esta vez de día).

También reservamos otra parte de un día para hacer compras, ya que otro de los “atractivos” de Shanghai pueden ser sus falsificaciones. Relojes, bolsos, chamarras… todo lo que imaginas lo tienen, y si no quieres buscar, tranquilo que ellos te encontrarán a tí.

De aquí solo faltaba tomar un tren litera y aprovechar la recta final del viaje en Beijing. ¡Allí nos vemos!

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