079 – Crucero por el Yangtse. Día 2: Las pequeñas 3 gargantas

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La segunda visita del día fue a uno de los afluentes del rio Yangtse, en el cual visitamos lo que llaman las pequeñas tres gargantas (lesser three gorges). Para empezar y debido al menor tamaño del río hay que cambiar de barco, a un barco de dos pisos con asientos, similar a los que se ven en ciudades como Paris para hacer las visitas por el Sena. Según mi opinión, lo mej0r es pasar de ir sentado y salir a la proa del barco, donde se ve perfectamente todo. Eso si, cuando hay algo especial que ver, esta se abarrota de gente que sale a hacer fotos, por lo que coge tu sitio y acomódate. Otra de las buenas razones para salir es que hay una mujer que no para de hablar por megafonía, en chino, of course. No te enteras de qué va el tema, pero te das cuenta de que ni son explicaciones del viaje ni nada, ya que la mayoría de la gente va a su propia bola y ni mira para los lados. Pues imaginaos esto durante las 2-3 horas que dura el trayecto… te hace sentir que necesitas aire freco…

El rimo del barco es tranquilo, pasas entre paredes completamente verticales, impresionantes. El río se estrecha y cambia a un color verdoso, algo más agradable que el color del Yangtse. Mientras navegas, te vas cruzando con algún que otro pueblito perdido a la orilla del río, al que no sabes ni como se accede por tierra, y ves bastante movimiento de pequeñas barcas a modo de aqua-bus que transportan a los habitantes o trabajadores de la zona. Ves que realmente hay vida por esa zona, y como en todas partes, los niños te saludan cuando te cruzas con ellos con una sonrisa de oreja a oreja.

Durante el ascenso por el río, pueden verse marcas de hasta donde llegará el agua cuando la presa de las tres gargantas esté llena completamente, y te das cuenta de lo mucho que ha debido de cambiar todo desde que la terminaron, ya que el agua ha subido cerca de 140m y aún tiene que llegar hasta los 175. Ves casas que quedarán al borde del agua, algunas que serán cubiertas por ella, nuevos puentes y carreteras… Antes de ir, habíamos leído en algún blog de hace unos años que había zonas por las que las barcas apenas podían pasar debido a su poca profundidad y que la gente saltaba al agua y tiraba de ellas a pie. Hoy en día todo esto será difícil de ver.

Mientras avanzas tranquilo, disfrutando del paisaje y la tranquilidad que transmite la zona, también puedes ver alguno de los famosos ataudes suspendidos, que aunque en un principio lo oigas y te parezca simplemente curioso, una vez vistos te preguntas como demonios fueron capaces de hacerlo, una auténtica locura. Situados en una pared completamente vertical y a muchísimos metros sobre tu cabeza, ¿Cuál es su significado?¿Por qué lo harían así? Incluso su antiguedad aún no está muy clara.

El hueco en la pared es uno de los ataudes suspendidos que se ven por el camino

A medio camino, cuando crees que la visita va a terminar, el barco para a la entrada de una garganta aún más estrecha, y es donde comienza posiblemente la parte más interesante. Cambias del barco a unas barcas de madera, las utilizadas históricamente para navegar por la zona. Te dan un chaleco y te acomodas en las barcas junto con otras 20 personas, el “chofer” y un guía y cominenza la carrera!!!

Si otras zonas nos habían sorprendido por sus paredes verticales esta las superó por mucho. Al hecho de que vas en una barquita, hay que sumarle que entre los muros de la garganta en muchos lugares hay poco más de 15 metros, con lo que la sensación de que tienes las paredes justo encima tuyo se multiplica, miras hacia arriba y no ves donde termina la pared… Una parte del río que uno no se puede perder…

Durante el trayecto el guía va explicando algo, deducimos que algo sobre las tradiciones, ya que en un momento enseña el traje típico y muestra como avanzaban impulsándose con un palo cual gondolero por Venecia. Con esa imagen en mente, sorprende aún más el paraje, ya que habría que reducir el nivel del agua varios metros y la garganta se haría aún más profunda.

No querría cerrar este post sin dar las gracias a nuestros traductores, inquilinos, salvavidas y compañeros:

Dear Charming and Mr. Ma, thanks for all your help, the trip wouldn´t have been the same without you, wish you all the best!!!

Una vez de vuelta en nuestro barco oficial nada mejor que subir a cubierta y ver el lento pasar del paisaje, con el viento en la cara. El oscurecer del cielo nos llevó hasta una noche en la que la tranquilidad y el cansancio nos llevó directos a los brazos de Morfeo… mañana más.

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