106 – La noche de Shanghai

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Al igual que Hong Kong, Shanghai es una ciudad interesante por la cual andar de noche. Las luces de neon se apiñan por las calles principales, atrayendo a la gente cual mariposas, y nosotros no íbamos a ser menos.

Tampoco voy a decir ahora que soy un experto en la noche Shanghaiense, ya que la mayoría de días terminábamos rendidos sin ninguna gana de trasnochar, pero voy a dejar 3 opciones que me parecieron muy interesantes y que merece la pena darles un repasito.

Lo primero que no hay que perderse es el Bund. Como ya comenté, tuvimos la mala suerte de encontrarlo totalmente en obras debido a la Expo de Shanghai, pero aún así es imprescindible darse un paseo por él. Hay dos razones, la primera, los clásicos edificios que por la noche están iluminados, y la segunda, porque es el lugar perfecto para ver el Skyline de la zona del Pudong, al otro lado del río.

Debido a las obras era casi imposible tener un buen ángulo de ambas partes, pero seguro que ahora que está completamente renovado se podrá disfrutar perfectamente. De hecho habíamos oído que es difícil encontrar un hueco en la barandilla del río para sacarse fotos de toda la gente que se reúne allí, si alguien va en breve, que me lo confirme.

La segunda parada es Nanjing Road. Una calle que va desde el Bund hasta la People’s Square (y más allá) y que ejerce como principal eje comercial de la ciudad, con todo lo que ello puede suponer en un país lanzado de lleno al consumismo. Una calle ancha y peatonal, repleta de letreros de tiendas, restaurantes y demás, y gente, mucha gente. A pesar de que todo esto haga que no parezca apetecible, realmente era agradable dar una vuelta sin rumbo fijo por dicha calle, comprar algún helado (justo cuando empezaba a aflojar un poco el calor), ver los espectáculos callejeros, cenar algo, ver algunas tiendas…

 

Un lugar perfecto, céntrico, donde terminar el día tranquilo y sin prisas.

Y como tercera propuesta queda el Pudong. Ya que lo has visto desde el Bund, ¿Por qué no ir también?

Para llegar nosotros utilizamos el metro, sencillo, rápido y barato. Aunque también existe la posibilidad de cruzar el río por el Bund Sightseeing Tunnel. Un túnel que cruza bajo el río y en el cual proyectan luces y figuritas con láser. ¡Discoteca móvil! Gracias al video grabado por Ignacio, nos decantamos por el metro, menos psicodélico.

¿Y que se puede hacer en el Pudong? Subir a las alturas. Tres grandes torres coronan el Skyline: la Oriental Pearl Tower (468m), la Torre Jin Mao (420m) y el Shanghai World Financial Center (492m). Nosotros optamos por la torre Jin Mao que queda en el centro. 88 pisos, 88 Yuanes, a Yuan el piso.

Estar a los pies de semejantes moles de hormigón, acero y cristal, a mí, que no soy especialmente amigo de las alturas ya me hizo tragar saliva.

Pero una vez arriba el espectáculo lo merece. Ríos de coches, el Bund iluminado, la Pearl Tower desde las alturas, reflejos en el río…

La torre Jin Mao cuenta con la característica de que tiene un (llamémoslo así) patio central, al cual uno puede asomarse desde el mirador, y en mi caso retirar la mirada al instante antes de que fallen las piernas. Y es tan solo después de ver la maqueta cuando te das cuenta de que esta altura no es ni siquiera la mitad de toda la torre… Glup.

Si, lo de abajo es un piano.

 

Y justo al ladito, cuando creías que no podías estar más alto, se alza imponente unos cuantos metros más sobre tu cabeza, el mayor abre chapas construido por el hombre.

Creo que son tres buenos puntos para visitar Shanghai de noche. También hay bastante fiesta, según me confesó algún amigo más experimentado en la ciudad, aunque el cuerpo da de sí lo que da de sí.

¡Hasta pronto!

 

 

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