121 – Unas horas en Moscú

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Aprovechando que en nuestro viaje a India, teníamos una escala de algo más de 10 horas en Moscú (desventajas los vuelos baratos), decidimos lanzarnos a ver un poco la ciudad. ¿Quién se podría resistir a visitar la plaza roja?

Visado

Bien, el primer problema es que para entrar en Rusia es necesario un visado, en nuestro caso lo cogimos de tránsito, que implicaba menos papeleos y ya que era para tan solo unas horas, nos bastaba. El visado lo gestionamos a través de la Central de Visados Rusos, ya que es la que aconsejan desde su embajada y si mal no recuerdo también la que más barata salía.

pasaporte Visados Rusos

Los documentos necesarios para expedir el visado los enumeran en su página web, de los cuales cabe destacar un certificado de tu seguro de viaje en el cual indica que tiene cobertura en Rusia. Te pondrán pegas y pedirán más de un documento, porque ellos amablemente también pueden hacerte un seguro a un módico precio, no desistáis, si ya tenéis seguro de viajes contratado haced que os manden dichos certificados.

El coste del visado es de 65€ (visado + gastos de gestión) a lo que hay que sumar gastos de envío (unos 20€), y la tramitación suele tardar unos 10 días.

Moneda

¡Qué esto no es la Unión Europea! Y claro, la moneda es diferente… Bueno, para ahorrarnos líos decidimos cambiar dinero directamente en el Aeropuerto, no mucho, lo justo para el transporte y las entradas de los sitios que queríamos visitar.

La moneda Rusa es el Rublo, y el cambio en la fecha del viaje era alrededor de 1€=40Rublos. Lo mejor es mirarlo unos días antes y confirmar que el cambio que te dan es el mejor posible. Si como en nuestro caso solo quieres cambiar un poco de dinero y lo antes posible, solo te queda comparar las oficinas de cambio del aeropuerto y coger la mejor.

Transporte desde el aeropuerto

Nuestra obligatoria escala era en el Aeropuerto Internacional de Sheremetyevo, el cual personalmente me pareció bastante incómodo y poco acogedor.

Para llegar al centro hay varios medios:

1- Taxi: Caro. No suponía ningún reto 😉

2- Aeroexpress: Tren desde el aeropuerto hasta la estación de trenes de Belorussky. Son casi 8€ por persona, a lo que hay que sumarle el metro desde la estación hasta el centro.

3- Autobús: Autobuses urbanos que te acercan a las paradas de metro más cercanas, cuestan entre 0.6 y 1.7€ (dependiendo cual se coja) y pasan con bastante frecuencia (más información en la página web de Sheremetyevo). Nosotros cogimos el primero que llegó, el Bus 851, que nos llevó hasta la estación de metro de Rechnoy vokzal y desde allí fuimos directos hasta la estación de Teatralnaya, a 5 minutos andando de la Plaza Roja. El ticket del metro son alrededor de 0.6€.

Qué ver en unas horas en Moscú

Tampoco nos comimos mucho la cabeza, vimos lo típico, dejándonos unas horas de margen para descansar y por seguridad, ¡No queríamos perder el avión a nuestro destino oficial!

La estación de metro de Teatralnaya no queda lejos de la Plaza Roja, unos 5 minutos andando, pero suficiente para darte cuenta de la majestuosidad de los edificios del centro, nada que ver con las colmenas de la era comunista que se pueden ver cuando te vas acercando al centro en autobús. Edificios generalmente prerrevolucionarios, de estilos variados, que dejan atisbar las vidas de los antiguos zares y donde el brillo de alguna cúpula dorada durante la salida del sol ilumina el resto de tejados.

La Plaza Roja: La entrada a la Plaza Roja, a través de unos arcos deja vislumbrar al fondo la Catedral de San Basilio. Desde que supe que tenía la ocasión de verla el viaje tomó otro color. No soy ni conocedor ni entusiasta extremo de Rusia, pero me declaro fan incondicional de dicha explosión de color y revolución geométrica que para mi esta catedral supone. ¿A quién no le puede gustar una iglesia con forma de tarta gigante? 🙂

A unos de los laterales queda El Kremlin, del cual desde la plaza apenas se divisa su muralla, las torres coronadas por las enormes estrellas rojas y alguna que otra cúpula en la distancia.

Justo frente al Kremlin uno de los centros comerciales más grandes del mundo, el GUM, con su imponente fachada que más parece un palacio que lo que realmente es.

Entre el Kremlin y el GUM, queda el Museo Estatal de Historia. Otro edificio impresionante, de esa característica arquitectura que a mi me deja tan asombrado y que da continuidad al color rojizo de los muros del Kremlin.

En el centro de la plaza queda localizado el Mausoleo de Lenin, “atracción” que ya constaba de una fila importante de visitantes a la espera antes incluso de su hora de apertura. Visto esto, y con su permiso, pasaremos de usted, Sr. Lenin.

El Kremlin: Icono de Moscú, el Kremlin (fortaleza en ruso) es un conjunto de edificios oficiales del gobierno y catedrales (si, en plural) amurallados junto a la Plaza Roja, en pleno corazón de la ciudad. La muralla exterior con sus vistosas torres coronadas por enormes  estrellas ya es digna de ver, pero merece la pena entrar en su interior para empaparte del auténtico aroma de los años más brillantes de Rusia. Dado que es espacio comparte edificios turísticos con y delegaciones oficiales del gobierno, amables guardas armados te avisarán a través de silbatos o gruñidos si pones un pie fuera de la acera que te corresponde, no hay pérdida en el camino a seguir. Por lo tanto y ya que la mayoría de edificios-palacios son utilizados por el gobierno, lo que queda por ver se puede resumir en las 3 catedrales y jardines, que no es poco.

De religión ortodoxa, las catedrales se agrupan alrededor de una pequeña plaza, creando un conjunto arquitectónico único. Cúpulas doradas, murales y sólidas paredes será lo que se puede ver una vez estés a su alrededor. En el interior multitud de frescos, saturación de  iconos ortodoxos y vivos colores son sus principales características. En los alrdedores no hay que dejar de ver dos pesos pesados: el cañón (Tsar Pushka) y la campana (Tsar Kolokol) más grandes del mundo. Enormes.

Por último, aunque esté fuera del propio Kremlin no hay que perderse el Jardín de Alexander, justo junto a la entrada, con numerosas fuentes y muy animado. Aquí también se podrá ver la tumba del soldado desconocido (n homenaje a los caidos durante la segunda Guerra Mundial) y una serie de bloques de granito rojo que guardan tierra de las consideradas 12 ciudades heróicas rusas (llamadas así por su resistencia frente a los ataques alemanes): Leningrado (San Petersburgo), Kiev, Minsk, Volgograd, Sevastopol, Odessa, Kerch, Novorossiisk, Brest Fortress, Tula, Murmansk y Smolensk.

Catedral de San Basilio: Mi razón personal para que hacer una parada en Moscú, por breve que fuera, mereciera la pena. Un sueño más cumplido. Había celebrado recientemente su 450 aniversario cuando la visitamos, construida por órdenes de Iván el Terrible y según he podido leer llamada así por albergar la tumba de un santo ortodoxo del mismo nombre el cual, tras enloquecer, acostumbraba a ir desnudo por las calles de la capital. Cuenta la historia, otras veces repetida, que tras terminar la construcción, el propio Zar ordeno cegar al arquitecto responsable Póstnik Yákovlev para evitar que pudiera diseñar algo que la superara en belleza. Yo creo que se salió con la suya. Sorpernde por su colorido, su forma, su situación presidiendo la Plaza Roja. En general por su originalidad y miles de memorias que te trae de películas de la guerra fría y meriendas viendo documentales.

La sorpresa mayor se la lleva uno cuando entra en su interior. Esperas un espacio abierto, como estás acostumbrado en el resto de iglesias/catedrales, pero en este caso te encuentras un laberinto de capillas conectadas entre sí y con techos más y más altos. Pasillos estrechos, en ocasiones oscuros que te llevan bajo cada una de las cúpulas intentando identificar si estás bajo el cucurucho azul, rojo o verde. Y en el centro, en una de las capillas puedes incluso encontrar un cuarteto coral que aporta su peculiar banda sonora a la atmósfera del recinto. Es imposible no llegar al final y volver sobre tus pasos para re-visitar todo, y más y más fotos… Ya que has llegado tan lejos aprovecha también para darle un par de vueltas por el exterior y fijarte en sus detalles.

Estaciones de Metro: “Pues en el metro de Moscú hay unas lámparas en el techo y unos cuadros en las paredes que aquello parece Versalles…” He de reconocer que no me lo creí en un primer momento. La que conocía como U.R.S.S., comunista hasta la médula, con esa arquitectura sobria sacada de una película post-apocalíptica, ¿Y con un metro así? Pues créetelo. Uno de los atractivos de Moscú está bajo tierra, sus estaciones de metro, y ya que habíamos pagado ticket, aprovechamos para visitar alguna de las más famosas. Realmente merece la pena ver este símbolo del esplendor de la Unión Soviética.

Una buena visita virtual se puede hacer aquí:

http://www.beeflowers.com/moscowmetro/index.htm

También es verdad que después de ver dos, la cosa parece un poco repetitiva, por lo que en mi opinión (por facilitar las cosas) es bastante práctico tomar la línea 5 (circular) y visitar las más interesantes como pueden ser Novoslabódskaya, Kíyevskaya, Belorrúskaya o Komsomolskaya.

Moscú me dejó bastante buen sabor de boca, quedándome con ganas de haber ido más tranquilo y despertando el gusanillo de ver otras ciudades como San Petersburgo, ¿Quién lo habría dicho? Aunque también salimos de aquí con la emoción que nos producía el tener toda la India para visitar a partir del siguiente día, pero eso es otra historia…

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