091 – Terrazas de arroz de Longsheng o el espinazo del dragón

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Una de las cosas que me han encantado desde siempre son esas terrazas de arroz que veía en los reportajes de la tele. Vietnam, China… me daba igual el país, lo que tenía claro es que alguna vez tacharía esto de la lista de cosas por hacer.

Una salida OBLIGATORIA (si, en mayúsculas) si pasas por la zona de Guilin o Yangshuo son los arrozales de Longsheng, zona también conocida como el espinazo del dragón por la forma de las montañas y ya que las terrazas (dicen) se asemejan a escamas. 60 Km cuadrados de arrozales en total, dispuestos en terrazas en forma de escalones a lo largo de unos 500 metros de altura, con un punto máximo de 880m de altura.  Una fantástica obra de ingeniería que data de hace más de 700 años, cuando durante la dinastía Yuan empezaron a dar forma a las terrazas e idearon un sistema de irrigación que permite inundarlas para el cultivo del arroz.

En la zona de Longsheng hay varias aldeas para visitar y rutas para hacer andando si se dispone del tiempo

Nos comentaron que la mejor fecha para visitar las terrazas es sobre Junio, cuando inundan las terrazas y plantan el arroz, ya que el sol se refleja por completo en el agua y al parecer los atardeceres son espectaculares. A mi nuestra visita ya me impresionó, por lo que quedé más que satisfecho.

La excursión comienza con un alto en la aldea de Huang Luo, antes de comenzar el ascenso a las terrazas, donde como en todo buen tour chino que se precie te ofrecen un extra a la excursión: Baile típico comida incluida. El pueblo está habitado por una de las minorías étnicas chinas, los Yao, cuyas mujeres visten con ropas coloridas y llevan su pelo extremadamente largo y recogido en la cabeza. Dicen que debido al agua con la que se lavan el pelo nunca tienen canas. ¿Y los hombres? pues la verdad no me acuerdo de ver ninguno…

No nos apetecía meternos en lo que nos olía como la venta del timo de la estampita, pero tampoco nos dejaban ver la aldea por nuestra cuenta, querían que fuéramos andando por la carretera hasta donde esperaría otra vez el autobús. Nos hicimos los tontos. Esperamos a que el grupo principal avanzara y luego nos recorrimos el pueblo a nuestro aire, faltaría más… A la salida, los asistentes al espectáculo nos comentaron que fue algo sosillo, y de la “comida incluida” mejor no hablar, prueba de ello es que posteriormente volvieron a comer con nosotros.

Mujeres Yao a la espera que un grupo salga del espectáculo para tocarles el culo. Si, el culo

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